El problema no es la ordenanza, sino la gente

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Las normas están hechas para cumplirse, no debería ser necesario una cuadrilla de inspectores que estén pisándole los talones a los comerciantes y/o compradores para que la ley se cumpla. Es la sociedad la que tiene que tomar conciencia.

Quedo más que comprobado tras los festejos de año nuevo que el uso de pirotecnia en la Comarca es una cuestión de conciencia más que de control. Las normas están hechas para cumplirse, no debería ser necesario una cuadrilla de inspectores que estén pisándole los talones a los comerciantes y/o a los compradores para que la ley se cumpla. Es la sociedad la que tiene que tomar conciencia.

Una posible solución al problema sería si la provincia sancionara la misma ley, así no se comercializaría más pirotecnia en ninguna localidad rionegrina.

Tras noche buena, y llegada la navidad la ciudades de Viedma y Carmen de Patagones estallaron en festejos que sin lugar a dudas son para pocos.

Las quejas recayeron en los municipios y durante una semana docenas de medios de comunicación radiales, gráficos y digitales trataron el tema, muchos con la ilusión de que llegado el fin del 2017 la problemática se encuentre su fin.

Nada de eso ocurrió y el cielo de la Comarca volvió a estallar iluminando el cielo para solamente unas pocas familias.

El principal problema no es la falta de controles a la ordenanza, sino, la gente. La conciencia tiene que ser de la gente. Obviamente las ordenanzas se hacen para que se cumplan. Imagínense, si ustedes están en sus casas el 31 tirando pirotecnia y el estado municipal tiene que ir a controlarte con los inspectores o la policía… es una locura total lo que se planeta. Situación similar ocurriría con los comerciantes… ellos saben mejor que nadie que ponen en juego vendiendo productos prohibidos. Con el alcohol ocurre lo mismo, la normativa indica un horario límite pero de igual modo venden fuera de ese horario. Después, cuando las clausuras aparecen, lloran y denuncias falsos abusos.

Es imposible salir a controlar la ciudad un 24 o un 31 a la noche. ¿Acaso, quien se desempeña de comerciante, no sabe que está mal ir contra una ordenanza?. Si, lo saben y lo hacen igual y se creen grosos y son unos pelotudos.

Deberían detenerse un minuto a pensar que lo que ellos creen que es una valentía, le hace mal a mucha gente que vive distinto a uno. La pirotecnia es manos humanas es dañina y por supuesto que, como toda actividad humana, tiene un impacto. En los niños pequeños, la gente con situaciones puntuales, en los animales, no solo en perros.

Se adelantó que se trabajaría en algunos cambios en la ordenanza para corregir algunos puntos no determinados. Una posibilidad es proponer un lugar determinado, un lugar más alejado de la ciudad, como fue en un principio la quema del muñeco, como era antes cuando se armaba y se quemaba alejada de la zona urbana. Ahora las quemas se hacen los barrios. Otro error.

Sin dudas una frase que recorrió las redacciones de diarios, sitios digitales y radios fue que uno no toma conciencia del daño que provoca hasta que le toca a uno o a un familiar directo. Evitemos eso. El crecimiento de una persona, tenga la edad que tenga, esta también en comprender que es necesario, más en tiempos como estos, pensar mucho más en el otro. Solo así la sociedad crecerá bien y en armonía.

Marcos Chavarria – Periodista.