VIEDMA: La renovación radical busca reordenar lo político desde afuera de la mano de Gustavo Linares

“En dos años presentaremos una propuesta concreta para culminar las obras que quedaron inconclusas durante las gestiones de Jorge Ferreira y José Luis Foulkes.”

Por emanuel castrillo

El radicalismo, históricamente acostumbrado a navegar entre el peso simbólico de su historia y la dificultad de adaptarse al presente, atraviesa una fase de reconfiguración en Río Negro que no debe ser subestimada.
Este martes, en la ciudad de Viedma, asumieron 35 nuevas autoridades del Comité Seccional de la UCR, dando inicio a un ciclo que parece orientado a recuperar estructura, orden y, sobre todo, capacidad de incidencia territorial.
El evento congregó a más de 120 personas en la sede partidaria, con una concurrencia que incluyó no sólo a militantes tradicionales, sino también a profesionales, representantes barriales y nuevos actores políticos. Un dato que no pasa inadvertido en una época donde los partidos tienden a funcionar más como sellos formales que como organizaciones vivas.

Una mesa con vocación de gestión

La nueva conducción está encabezada por Gustavo Daniel Linares como presidente, y acompañada por Camila Leris Seniow (vicepresidenta), Graciela Vanesa Cristaldo (secretaria), Julio César Payalef (tesorero) y Floreal Francisco Iturburu como primer vocal titular.
Junto a ellos, un grupo ampliado de vocales y convencionales provinciales completa la estructura, integrando referentes de distintos sectores de la ciudad.
En su intervención, Linares fue concreto. En lugar de convocar a una épica partidaria o hacer referencias genéricas a la militancia, se comprometió con un objetivo mensurable y de corte institucional:

“En dos años presentaremos una propuesta concreta para culminar las obras que quedaron inconclusas durante las gestiones de Jorge Ferreira y José Luis Foulkes.”

El tono fue más de gestor que de militante. Lo cual puede ser interpretado como una señal: el radicalismo en Viedma quiere volver a tener una voz política, pero también una función concreta.

Formalidad, institucionalismo y un mensaje interno

En el cierre del acto, la nueva conducción procedió a presentar una acta de recepción formal, donde se dejó constancia del estado crítico en que fue entregado el comité partidario.
El documento —elevado al Comité Distrito Río Negro— detalla servicios esenciales cortados, mobiliario deteriorado y la ausencia de documentación contable, aunque se evitó deliberadamente cualquier tono denunciante.
Este movimiento institucional, sutil pero firme, puede leerse como una señal hacia adentro del partido: orden primero, relato después.
Y esa secuencia, que parecería una obviedad, no ha sido precisamente la norma en los últimos años de la política local.

Un intento de reconstrucción desde los márgenes

Si se mira el panorama nacional, la UCR aparece tensionada, desarticulada y en muchos casos reducida a negociaciones defensivas.
Pero en Río Negro —y particularmente en Viedma— se observa un intento de reorganización que no se apoya en figuras nacionales, sino en capital político acumulado a escala local.
Este tipo de procesos, aunque silenciosos, tienen efectos acumulativos. Y si logran consolidarse, pueden ser el germen de una nueva generación política que no parte de slogans, sino de estructuras reconstruidas.
En ese marco, lo sucedido este martes no fue simplemente una asunción: fue un mensaje interno al radicalismo, y también una advertencia al sistema político local.